Sígueme en Facebook

http://www.facebook.com/patriciapereznutricion
Mostrando entradas con la etiqueta Lácteos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Lácteos. Mostrar todas las entradas

viernes, 13 de septiembre de 2013

¿YOGUR O LECHE?

En la infancia suele ser habitual que tomemos bastante leche ya que es un alimento muy nutritivo que nos va a ayudar en el crecimiento. Ya de adultos, se suele cambiar la leche por queso o yogur pero, ¿es realmente lo mismo?

El yogur es un producto lácteo, es decir, derivado de la leche. En su elaboración, se lleva a cabo una fermentación bacteriana que va a provocar que la lactosa (el azúcar de la leche) se convierta en ácido láctico. Este es el motivo por el que las personas intolerantes a la lactosa a veces puedan consumir yogures, debido a que su contenido en lactosa es inferior.

En cuanto a la composición nutricional, los yogures poseen cantidades de proteínas, hidratos, grasas, calorías, minerales y vitaminas similares a las de la leche, algo totalmente lógico si tenemos en cuenta que son derivados de la misma.
 
Una ventaja que tienen los yogures frente a la leche es que algunos contienen bacterias activas, como es el caso de los probióticos, ayudando a mejorar el funcionamiento intestinal y a acelerar la recuperación de la flora bacteriana tras episodios de diarrea.

Pero una de las diferencias que hace que muchas veces la balanza se incline a favor del yogur es que al poder elegirlo de sabores diferentes, resultan más apetecibles y pueden llegar a considerarse incluso un postre. El hecho de que estén saborizados es lo que hace que, en caso de tomar lácteos desnatados, se elija un yogur antes que la leche ya que ésta última desnatada pierde textura, sabor y aroma, algo que no ocurre con los yogures.


En conclusión, la leche puede sustituir al yogur y el yogur puede sustituir a la leche en función de las preferencias personales de cada uno. Eso sí, en casos particulares, como por ejemplo intolerancia a la lactosa, el yogur es una opción mucho más recomendada por ser mejor tolerado.

lunes, 3 de junio de 2013

LECHES ENRIQUECIDAS EN CALCIO

La normativa europea indica que la leche que se vende como enriquecida con un nutriente determinado debe contener por cada 100 ml el 15% de la ingesta diaria recomendada de ese nutriente para la población general.
Cuando hablamos de calcio, la ingesta recomendada para una persona adulta es de 800 mg al día; mientras que en grupos especiales como embarazadas, madres lactantes y niños, la ingesta recomendada asciende a 1200 mg. Esto significa que las leches enriquecidas en calcio han de tener, como mínimo 120 mg de calcio por cada 100 ml (15% de 800).


Las leches enriquecidas que encontramos en el supermercado contienen unos 160-170 mg de calcio por cada 100 ml, por lo que sí cumplen con la normativa. Pero la cuestión es que cualquier leche normal (no enriquecida) contiene 120 mg de calcio por cada 100 ml, por lo que también cubre la normativa y podría considerarse enriquecida.

lunes, 13 de mayo de 2013

LÁCTEOS: ¿ENTEROS O DESNATADOS?


En el grupo de los lácteos, además de la leche, encontramos alimentos como los quesos y los yogures. Si nos fijamos en las estanterías de los supermercados, la variedad de lácteos ha aumentado en los últimos años y parece que sigue aumentando a día de hoy.

Una de las principales diferencias en el grupo de los lácteos es la que se establece entre aquellos que son enteros y los desnatados o parcialmente desnatados. Por ello, muchas veces podemos dudar cuál de las dos opciones es la más adecuada para nosotros. Podemos decir que la principal diferencia entre ambos tipos de lácteos es que en los enteros se conservan las grasas, mientras que en los desnatados o parcialmente desnatados se ha eliminado parte de las mismas conservando el resto de las propiedades (a excepción de vitaminas liposolubles, claro).

Para poder escoger entre lácteos desnatados o enteros, no sólo nos podemos basar en nuestro peso, sino en muchas características más. Uno de los factores importantes es la edad de la persona que va a consumir este tipo de alimentos. Así, durante la infancia y hasta los 2 años se recomienda tomar lácteos enteros ya que por su contenido en calorías y nutrientes van a ayudar al crecimiento y desarrollo del niño, que es la etapa donde se produce en mayor cantidad.

Pasados los 2 años, entra en juego el peso. Si la persona tiene sobrepeso, debe evitar las grasas de los lácteos, ya que no son imprescindibles, por lo que la mejor opción serán los lácteos desnatados o parcialmente desnatados. Además, hay que tener en cuenta que en la adolescencia y etapa adulta, se necesitan menos calorías y la grasa corporal aumenta a medida que lo hacen los años.

Independientemente de la etapa de la vida en la que nos encontremos, no debemos olvidar que los lácteos son un grupo de alimentos que debe estar siempre presente en nuestra alimentación, ya que nos va a aportar proteínas de alta calidad, hidratos, minerales y vitaminas, además de ser una de las principales fuentes de calcio de la dieta. Eso sí, hay que tener en cuenta por supuesto que en cada momento debemos elegir entre las diferentes variedades que nos ofrece a día de hoy el mercado.