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jueves, 10 de julio de 2014

LA DIETA EN VERANO

Cada una de las estaciones del año conlleva cambios en nuestra alimentación y el verano no es una excepción. Durante esta temporada, además de los requerimientos generales del organismo, debemos prestar especial atención a otros propios de la estación, como mantenernos bien hidratados o aportar al cuerpo en cantidad suficiente aquellos antioxidantes que nos protegen del sol.

El verano es un momento del año en el que, debido a las altas temperaturas, no nos apetece tomar legumbres ya que solemos asociar su ingesta a guisos y estofados. Pero debido a su gran aporte nutritivo, debemos incluir este grupo de alimentos también en nuestra dieta veraniega, por ejemplo preparando cremas templadas o frías, en sopas ligeras o como ingrediente en ensaladas

Los helados son el producto estrella del verano y presentan una gran variedad, aunque todos suelen tener algo en común: muchos azúcares y grasas y, por lo tanto, muchas calorías. Si bien a nadie le va a perjudicar darse un capricho de vez en cuando, la mejor opción es hacer sorbetes, batidos, helados y zumos fríos con frutas de temporada como fresas, melocotón, albaricoque o cerezas.

Y si hay un plato que en verano cobra especial relevancia, son las ensaladas. Se trata de una manera de aportar a nuestro organismo gran cantidad de vitaminas y minerales, además de otros nutrientes muy beneficiosos. Es una preparación que admite gran cantidad de ingredientes, por lo que el límite lo ponemos sólo nosotros y nuestra imaginación. No te limites sólo a las clásicas ensaladas de lechuga, tomate y cebolla y prueba cosas nuevas

Todos sabemos que el té, en todas sus variedades (rojo, negro, verde, blanco) contiene grandes beneficios para nuestra salud, así que no te cortes y conviértelo en tu bebida del verano tomándolo bien frío para refrescarte o, incluso, con hielo picado en forma de granizado. Ah! Y si te gusta el limón, prueba a añadir un chorrito.

Un clásico constante del verano son las barbacoas, la excusa perfecta para reunirse con amigos o en familia. Normalmente en este tipo de encuentro se recurre a la carne (churrasco, chorizos…), pero una buena alternativa es el pescado a la parrilla o una barbacoa vegetariana con gran variedad de verduras. ¿Qué tal una barbacoa mixta para tener donde elegir? Y de postre, fruta asada en la barbacoa


Si bien es cierto que en verano estamos más activos, los paseos, la playa o ese aumento de actividad no requiere ni justifica aumentar las calorías consumidas (a menos que el incremento en la intensidad de las actividades físicas sea muy elevado). Así que debemos seguir teniendo la misma ingesta calórica que el resto del año. 

martes, 23 de julio de 2013

GUARNICIONES PARA BARBACOAS

Si hay alguna época del año en que las barbacoas son una opción habitual a la hora de comer o cenar, es el verano. Pero no siempre sabemos con qué podemos acompañar la carne o el pescado de la barbacoa, por lo que hoy vamos a hablar de unas cuantas opciones para conseguir una comida equilibrada y sana.

Un clásico de las barbacoas son las salchichas, chuletas, hamburguesas, costillas, chorizos… todos alimentos con gran cantidad de grasas saturadas y no demasiado saludables por su contenido en colesterol, su aporte calórico y la abundante sal con la que suelen sazonarse. Por ello, lo ideal es completar la comida con alimentos que nos ayuden a realizar mejor la digestión y que contrarresten un poco los excesos cometidos con la carne.

-          Verduras de hoja verde: se trata de verduras específicas para la nutrición del hígado, órgano fundamental a la hora de digerir las grasas, nutriente abundante en las barbacoas. En este caso nos vamos a encontrar con que este tipo de alimentos contienen enzimas similares a las de nuestro estómago, por lo que mejorarán nuestras digestiones, además de regular diversos procesos químicos (como la eliminación de tóxicos) y ayudar a la destrucción de patógenos. A todo lo anterior hay que sumar las importantes cantidades de vitaminas que contienen estas verduras. Algunos ejemplos pueden ser ensalada de berros con frutos secos, ensalada templada de espinacas son setas o ensalada de zanahoria, manzana, nueces, pasas y endibias.

    -          Vegetales fermentados: cuando comemos un exceso de proteínas animales, nuestras digestiones se van a hacer más pesadas y lentas, llegando incluso a padecer acidez. Por ello, en muchos países del centro de Europa, se acompaña la carne roja con chucrut o col fermentada. En la elaboración de este plato van a aparecer enzimas digestivas en el alimento similares a las del estómago, además de bacterias. En conjunto lo que conseguimos es una guarnición ideal para carnes asadas a la brasa o al horno, que además va a facilitarnos la digestión, además de aportar a nuestro menú un sabor muy peculiar a camino entre lo agrio y lo dulce.

-          Frutas tropicales: muchas veces cuando pensamos en la fruta la asociamos más al postre, pero podemos tomarla igualmente como guarnición en nuestras barbacoas. Así, una macedonia o unas brochetas de frutas de temporada pueden servirnos, además de postre, como guarnición o como entrante de nuestras barbacoas. Con este tipo de alimentos vamos a poder compensar los excesos de la carne roja al mismo tiempo que tomamos algo refrescante. En el caso de la papaya o la piña, destaca además su contenido en enzimas que ayudarán a que la digestión de las proteínas sea más fácil. Y si queremos que nuestra digestión no sea pesada, podemos tomar un batido, sorbete o granizado de piña en mitad de la comida o como postre, además de incluir estas frutas en nuestra ensalada.


-          Vegetales crudos: cómo no hablar de las ensaladas! Se trata de una guarnición perfecta tanto para carne como para pescado que van a compensar con su bajo aporte calórico el exceso de calorías, proteínas y grasas de la carne. Además, los vegetales frescos son ricos en enzimas parecidas a las enzimas digestivas de nuestro estómago, por lo que nos facilitarán las digestiones frente al exceso proteico de los mariscos, carnes y pescados. En verano además, aprovechando la gran variedad de hortalizas de temporada, podemos elaborar ensaladas variadas y muy refrescantes.

miércoles, 26 de junio de 2013

BARBACOAS MÁS SANAS

Con la llegada del verano cada vez son más habituales las reuniones de amigos y familiares donde se aprovecha para hacer barbacoas. Pero hay que tener cuidado para que este tipo de comida no resulte perjudicial.

Si pensamos en una barbacoa nos vienen a la cabeza risas y diversión, pero también excesos con la comida… La mayoría de las veces se trata de alimentos ricos en grasas saturadas y calorías, lo que va a perjudicar a nuestro organismo. SI tenemos en cuenta además que este tipo de comidas se suelen acompañar de bebidas con gas y/o alcohol, el resultado es aún peor.

Nadie puede pensar en una barbacoa sin pensar también en carne a la brasa. De esta manera, las chuletas, hamburguesas, bacon, morcillas, chorizos y demás comida por el estilo son los alimentos estrella de las barbacoas. Como hemos dicho anteriormente, se trata de comida con grandes cantidades de grasas saturadas de origen animal, grasas que van a provocar un aumento del colesterol que puede llegar a derivar en problemas circulatorios.

Y como no, el alcohol o las bebidas con gas azucaradas van a provocar que consumamos además calorías vacías que se traducirán en un aumento de la grasa corporal.

Si a lo anterior le sumamos las toxinas que se forman a través del humo procedente de la propia cocción en la barbacoa, tenemos el combinado perfecto para que las barbacoas veraniegas nos pasen factura a largo plazo…

Por ello, debemos ser conscientes de que cambiar de vez en cuando los alimentos habituales por algo más saludable es más que recomendable. Así, tenemos como alternativas el pescado a la parrilla (pez espada, atún, sardinas…), evitando de esta manera las grasas saturadas que tan perjudiciales son para nosotros. Y como olvidarnos de las verduras a la barbacoa, exquisitos alimentos que además de ser bajas en calorías y libres de grasas, nos van a aportar vitaminas.

Y en cuanto a la bebida, si optamos por aquellas que no tengan alcohol ni nos aporten calorías vacías vamos a conseguir, además de restar calorías al menú, mejorar nuestras digestiones.


La idea no es olvidarse de las barbacoas, sino disfrutarlas al máximo de la forma más sana posible.