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martes, 4 de junio de 2013

¿TE APETECE UN CHICLE?

Mascar chicle es una costumbre que muchos tenemos y que no consideramos que sea nada útil, más allá del entretenimiento que nos puede proporcionar. Pero lo cierto es que esta costumbre nos aporta importantes beneficios que debemos tener en cuenta.

En un estudio se relacionó el hábito de mascar chicle con el apetito y la ingesta de calorías. Aquellas personas que mascaron chicle después de la comida, disminuyeron su ingesta de calorías en un 8% como consecuencia de una menor sensación de apetito. El mascar chicle provoca que nuestro cerebro reciba señales que activan el proceso de saciedad, por lo que vamos a tener menos apetito y comeremos menos. Esto puede ser una gran ayuda para perder peso.

A lo anterior hay que añadir que el acto de mascar chicle conlleva un gasto calórico de unas 11 Kcal por hora y, además, mascando chicle sin azúcar, conseguimos calmar la ansiedad por comer a través de un producto dulce que nos mantiene entretenidos sin aportar calorías.

La goma de mascar contiene sorbitol y xilitol, ambos azúcares alcoholes que no se absorben por completo en nuestro cuerpo ni son fermentados por las bacterias en nuestra boca. Debido a esto, son una manera de arrastrar y eliminar de la boca, con ayuda de la saliva, todos aquellos desechos que pueden provocar caries.

Pero otro descubrimiento interesante es el que relaciona al chicle con la memoria. Se ha visto y demostrado que las personas que mascan chicle tienen una mayor agilidad para pensar y un mejor proceso de aprendizaje. La explicación es que se aumenta el flujo sanguíneo hacia zonas clave del cerebro consiguiendo los resultados descritos.


Eso sí, debemos tener cuidado con el chicle y tomarlo con moderación ya que, entre otras cosas, el xilitol y sorbitol tomados en exceso pueden provocar un efecto laxante grave.

lunes, 25 de febrero de 2013

¿ESTRÉS? ¿ANSIEDAD? ¡TÓMATE UN CARAMELO O UN CHICLE!


Un estudio llevado a cabo por el Departamento de Psicología Clínica del Instituto de Psicoterapia e Investigación Psicosomática de Madrid ha arrojado unos resultados interesantes.

Cuando estamos saboreando un caramelo o un chicle, nos lleva a prestar mayor atención y a resolver de manera más rápida y efectiva los diferentes problemas diarios, de manera que disminuye el estrés o la ansiedad transitorios.
 
Los fumadores, ante una situación complicada, reaccionan encendiendo un cigarrillo. Pero es mucho más sano y tiene mejor sabor un chicle o caramelo que nos va a ayudar a superar ese “momento crítico”.

En este estudio, que constó de 120 voluntarios de entre 17 y 66 años, se les pidió primero que cubrieran un cuestionario tipo test y, posteriormente, se les hizo un registro psicofisiológico (se estudiaron las ondas alfa y beta emitidas por su cerebro mientras se les hacía reaccionar ante un estímulo generalmente visual). Este registro se realizó 3 veces: la línea de base (aquella que va a funcionar de control), la fase experimental (donde se daban o no chicles y caramelos a los participantes) y la fase posterior a tomar dichas chucherías. De este modo se vió que la ansiedad se reducía al estar tomando un chicle o caramelo (algo similar a lo que ocurre con la ansiedad de los bebés, que desaparece y se calman al chupar su chupete).

Un dato curioso es que al estar comiendo caramelos o chicles, la conductividad eléctrica de la piel aumentaba, lo que daba lugar a una mayor activación del individuo que estaba de este modo más preparado para enfrentarse a la situación que tenía por delante.

Seguro que alguna vez has visto a personas que, ante un momento crítico o una decisión, se llevan un caramelo o un chicle a la boca, verdad? Bien, pues ahora este gesto que podía parecer que carecía de importancia, tiene su explicación científica. Eso sí, debemos de tener en cuenta que lo mejor es que esos chicles y caramelos “antiestrés” no tengan azúcar.