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miércoles, 6 de agosto de 2014

LECITINA DE SOJA

Se trata de un derivado de la soja considerado como un complemento alimenticio por sus propiedades nutricionales. Este compuesto constituye la fosfatidilcolina, un complejo de fosfolípidos.

La lecitina de soja contiene vitamina E, la cual, además de actuar como antioxidante, mejora la memoria y la concentración. En el caso de los deportistas, se ha visto que las concentraciones de la colina descienden durante la actividad, algo que puede estar relacionado con la fatiga y motivo por el cual suelen usar la lecitina de soja para potenciar su rendimiento físico.

Este compuesto contiene además grasas buenas, colina, vitaminas del grupo B, inositol y fósforo. Todos estos componentes ayudan a reducir los triglicéridos y el colesterol, lo que disminuye el riesgo cardiovascular y de hígado graso.

Debemos destacar también que muchos complementos “quemagrasas” incluyen lecitina de soja, aunque no se ha podido comprobar su utilidad en este sentido.

Así, podemos decir que la lecitina de soja está formada principalmente por lípidos, motivo por el que aporta un elevado número de calorías, aunque también es cierto que las cantidades que necesitamos son pequeñas. Antes de consumirla, debemos de tener en cuenta que no es imprescindible en nuestra dieta diaria y nuestro organismo es capaz de sintetizarla.

Podemos comprarla granulada en diferentes establecimientos y, al no oxidarse, dura mucho tiempo en buen estado.


Si la consumes o tienes pensado hacerlo, uno de los beneficios que te aportará es facilitar las digestiones. Una buena forma de incluirla en la dieta es tomar 1 o 2 cucharadas antes de comer mezclándola con leche, yogur o sola.

martes, 1 de octubre de 2013

DEMASIADAS VITAMINAS


A día de hoy, todos tenemos claro que las vitaminas son un nutriente esencial para que nuestro organismo se mantenga en condiciones idóneas y pueda realizar todas las funciones diarias. También sabemos que para aportar al organismo vitaminas debemos consumir, principalmente, verduras y frutas. El problema surge cuando, además de la alimentación, se recurre a fuentes artificiales de vitaminas, pudiendo llegar a sobrecargar nuestro cuerpo con un exceso de las mismas. Esto puede provocar serios problemas, diferentes en función de cuál sea la vitamina que tenemos en demasiada cantidad.

-          Vitamina A o retinol: un exceso de esta vitamina puede provocarnos náuseas, fatiga, estreñimiento, dermatitis, un desarrollo óseo anómalo y pérdida de peso. Esta hipervitaminosis puede confundirse con los síntomas de un tumor cerebral debido a la manera en que se manifiesta (dolores de cabeza, vómitos, dolor de huesos…)

-          Vitamina B9 o ácido fólico: su exceso da lugar a irritabilidad, alteraciones del sueño y urticaria.

-          Vitamina B12: deriva en problemas como bajada de los niveles de potasio, urticaria y descenso del apetito.

-          Vitamina C: se trata de una vitamina que, tomada en su justa medida, nos ayuda a reforzar las defensas y prevenir resfriados. Pero un exceso de la misma puede dar lugar a problemas intestinales y digestivos que pueden llegar a constituir cálculos renales si la hipervitaminosis es continuada en el tiempo

-          Vitamina D: su exceso puede dar lugar a náuseas, inapetencia, calcificación de tejidos blandos, freno del crecimiento y problemas a nivel renal y cardiovascular. Los síntomas son similares a los producidos por un exceso de calcio, por lo que a veces se pueden confundir ambos problemas

-          Vitamina E: esta hipervitaminosis deriva en náuseas, alteraciones de la coagulación sanguínea y dolores abdominales

Como ves, tan malo es el defecto como el exceso de vitaminas. Por ello, lo mejor es limitar su aporte a nuestra alimentación ya que es muy complicado llegar a sufrir una hipervitaminosis mediante el consumo de alimentos. El problema viene cuando, además, consumimos suplementos vitamínicos sin necesitarlos.