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martes, 22 de octubre de 2013

ALIMENTOS Y ESTRÉS


La vida de hoy conlleva estrés en la mayoría de los casos, pero seguro que nunca te has planteado que los alimentos pueden ayudarte frente a este problema, verdad?

Cuando pensamos en estrés, lo asociamos a un estado de ánimo, pero lo cierto es que para nuestro organismo, estrés es sinónimo de cambios y cualquier cambio, bueno o malo, va a ser estresante para nuestro organismo. Y este estrés puede provocar problemas graves en nuestro cuerpo, por ejemplo, a nivel cerebral ya que cuando estamos bajo la influencia del estrés hasta las conexiones neuronales se resienten dando lugar a depresión, dolores, angustia, insomnio… Cuando esto ocurre, se dice que estamos en situación de sobre-estrés y es cuando pueden aparecer enfermedades (afecciones gastrointestinales, problemas cardiovasculares, de piel, inmunitarios, cerebrales…).

Ya sabemos que las neuronas se comunican a través de mensajeros que pueden ser “alegres” o “tristes”. Todo funcionará correctamente mientras ambos tipos de mensajeros se encuentren equilibrados. Si existe un exceso de estrés en el cerebro, los mensajeros “alegres” pueden llegar a fallar, retrasarse o desaparecer, de manera que las células sólo recibirán mensajes “tristes”. Esto es lo que deriva en el sobre-estrés.

Si hay un alimento que asociemos a calmar el estrés, la ansiedad o los nervios es el chocolate. Pero lo cierto es que existen otros alimentos que nos pueden ayudar en esos momentos de bajón.

Aquellos alimentos ricos en antioxidantes nos ayudarán a hacer frente y eliminar los radicales libres que dañan nuestras células.
Los alimentos con gran cantidad de vitamina C y vitaminas del grupo B (pescado azul, carnes magras, lácteos bajos en grasa…), los alimentos ricos en fibra (pan, galletas…), las algas marinas y las infusiones pueden ser nuestros aliados frente al estrés, un problema más que común hoy en día.
Algunos consejos generales para hacer frente al sobre-estrés son los siguientes:

-          Come varias veces al día: de esta forma podrás mantener los niveles de glucosa en sangre estables, algo a lo que también te van a ayudar los alimentos ricos en hidratos de carbono complejos (patatas, pan, legumbres, pasta, arroz, cereales…)
-          Consume, como mínimo, dos piezas de fruta y una ensalada al día: son fuente de vitamina C, cuyas necesidades aumentan en caso de estrés. Además, esta vitamina nos ayuda a reforzar nuestro sistema inmunitario
-          Reduce o elimina sustancias excitantes y tóxicas de tu dieta: el tabaco, la cafeína, el alcohol, las bebidas estimulantes… son todos productos que no nos aportan ningún nutriente y, a la larga, pueden provocar agotamiento, falta de adaptación al estrés y desgaste nervioso
-          Toma mucho triptófano: la serotonina es un neurotransmisor “alegre” y se encuentra muy influido por nuestra dieta ya que se sintetiza a partir del triptófano, aminoácido que recibimos a través de las proteínas de los alimentos. Por ello, debemos prestar especial atención al consumo de huevos, lechuga, nueces, almendras, leche y derivados, plátano, pescado y carnes rojas. La síntesis y liberación de serotonina en nuestro organismo depende de la proporción entre las proteínas y los hidratos de carbono consumidos, de manera que si tomamos una mayor proporción de hidratos de carbono, se aumenta el uso por parte del cerebro de triptófano, produciendo y liberando más serotonina

martes, 17 de septiembre de 2013

AYUDANDO A TUS DEFENSAS

Es sabido por todos que la alimentación nos puede ayudar a hacer frente a algunas enfermedades, por lo que hoy vamos a hablar de alimentos que potencian nuestras defensas.

Diferentes situaciones en la vida pueden provocar que nuestras defensas que resientan (estrés, falta de descanso, tabaco, alcohol, no practicar ejercicio…), por lo que nuestro organismo nos agradecerá que en esos momentos prestemos especial atención a aquellos alimentos que contienen minerales como cobre, selenio o hierro; y vitaminas, como la A, C y E.

El cobre es antiinfeccioso y antiinflamatorio, nuestro cuerpo necesita muy pocas cantidades de este mineral y se encuentra ampliamente distribuido en los alimentos. El selenio va a ayudar a nuestros anticuerpos a estar alerta para poder reaccionar frente a los tóxicos con los que nos enfrentemos. El hierro interviene en los procesos de proliferación celular, por lo que es necesario para que nuestra respuesta inmune sea correcta y suficiente.


La vitamina A interviene para mantener las mucosas en perfecto estado y nos ayuda a defendernos frente a las infecciones. Si sufrimos una deficiencia de esta vitamina, la respuesta inmune será menor (tenemos menor cantidad de linfocitos), se alterarán las mucosas y seremos más propensos a las infecciones.
La vitamina C favorece la producción de interferón, factor celular que interviene en la capacidad que tienen los virus para atacar nuestras células, dificultando el proceso y protegiéndonos. Esta vitamina también interviene en la formación de colágeno, componente de las membranas celulares que hacen de barrera frente a las infecciones. Si tenemos déficit de vitamina C, nuestro sistema inmunitario no será capaz de dirigirse hacia el agente infeccioso, por lo que no podremos defendernos de él.
La vitamina E potencia la respuesta del sistema inmunológico, por lo que es muy importante para que nuestras defensas se encuentren en muy buen estado.
No debemos olvidar que otras vitaminas del grupo B intervienen también en la correcta producción de anticuerpos.

Pero… ¿cómo podemos aportar a nuestro cuerpo todos estos nutrientes? Cuando pensamos en minerales y vitaminas, hay alimentos que nos vienen directamente a la cabeza, como son las hortalizas y verduras (tomate, verduras de la familia de la col pimiento, verduras de hoja verde, zanahoria) y las frutas (caqui, piña, naranja, mango, melón, guayaba, fresas). Pero no sólo en estos grupos tenemos aliados para conseguir nuestras vitaminas y minerales ya que otros alimentos como las legumbres (aportan zinc), los cereales integrales y los frutos secos o el aceite de oliva (rico en vitamina E) van a contribuir a nuestra buena salud.

Y si te gustan las infusiones, en las plantas tienes un perfecto complemento para que a tu organismo no le falten defensas. Así que disfruta de la equinácea, las hojas de grosello, el espino albar, la alfalfa, el tomillo, la genciana o el escaramujo. Tendrás unas riquísimas infusiones que además estarán reforzando tus defensas.