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miércoles, 16 de abril de 2014

OPERACIÓN SALIDA: QUÉ COMER SI VIAJAMOS EN COCHE

La segunda parte de la operación salida de Semana Santa está en marcha y muchos optarán por coger el coche para hacer una pequeña escapada. Todos sabemos que conducir es una actividad que requiere de toda nuestra atención para evitar cualquier accidente y, aunque podamos pensar lo contrario, los alimentos pueden ayudarnos o perjudicarnos durante nuestros viajes en coche.

Y es que muchas veces un viaje en coche es sinónimo de chocolate, patatas fritas, bocadillos de embutidos, dulces, chucherías, bebidas con mucho azúcar y cafeína. El problema es que un exceso de grasas y azúcares nos va a provocar pesadez de estómago, somnolencia, malas digestiones e incluso, derivado de lo anterior, mal humor. Todo ello puede provocar que un viaje de placer se convierta en una auténtica pesadilla…

Por este motivo, hoy vamos a dar una serie de consejos para comer de manera adecuada cuando vamos a viajar en coche:

-          Lo primero, el desayuno: lo ideal es comenzar nuestro viaje tras haber ingerido hidratos de carbono complejos que nuestro estómago va a digerir de manera gradual aportándonos sensación de saciedad durante más tiempo. Debemos evitar también un consumo excesivo de grasas para evitar la pesadez de estómago. Así, algunos ejemplos de alimentos adecuados para empezar el día son tostadas con mermelada y queso fresco, cereales de desayuno sin azucarar, pan con tomate y jamón, muesli, pan con aceite de oliva, sándwich de atún o de jamón y queso, tortilla francesa con pan…
-          No picotear mientras conducimos: esto puede dar lugar a distracciones al volante que nos pueden salir muy caras, por lo que si tenemos hambre, lo mejor es parar en un área de descanso a estirar las piernas y comer algo. Es importante que los demás ocupantes del vehículo tengan consideración con el conductor y eviten también picotear para evitar tentaciones innecesarias
-          Limita los azúcares y aumenta los hidratos: una buena opción para una comida con cierta consistencia es llevarse el tupper con ensalada de patata, de pasta o de arroz. Si optamos por algo más rápido, tenemos como opción los sándwiches o bocadillos de pan integral. En todos los casos se trata de alimentos ligeros y con gran cantidad de nutrientes
-          No te pases con las calorías: hay que tener cuidado con comer mal durante el viaje ya que si nos descuidamos y nos dedicamos a tomar comida rápida y grasienta, podemos aumentar de manera considerable la cantidad de calorías ingeridas, pudiendo llegar a tomar en el momento del viaje más de la mitad de las calorías diarias
-          Agua fresca para beber: debemos llevar al menos una botella de 2 litros de agua al comenzar el viaje para poder calmar la sed cuando sea necesario o incluso para beber cada cierto tiempo para mantenernos correctamente hidratados. Las bebidas excitantes (té, café, bebidas energéticas, cafeína) o azucaradas no deben ser una elección para nosotros. Y no olvidemos, aunque ya todos debemos tenerlo muy presente, que el alcohol al volante no es NUNCA una opción
     -          La fibra como aliada: los alimentos con fibra van a saciarnos, calman nuestro apetito y nos alimentan, por lo que no dudes en elegir un puñado de frutos secos, fruta fresca, yogur con cereales integrales o muesli, un puñado de frutas desecadas (orejones, uvas pasas…), una barrita de muesli, un bocadillo de pan integral con vegetales…
     -          Cuidado con las grasas: muchas veces elegimos como relleno de los bocadillos quesos grasos y embutidos, pero opciones más saludables y con menos grasas son jamón York, fiambre de pavo, jamón serrano, atún o quesos semicurados. También debemos tener cuidado con otras elecciones como snacks y patatas fritas
-          Toma alimentos de fácil digestión: comidas como estofados, guisos, tortilla de patatas o embutidas son elecciones habituales cuando nos llevamos la comida de casa para nuestro viaje, pero debemos tener en cuenta que son platos que suelen dar lugar a digestiones pesadas y pueden causar alguna intoxicación alimentaria (por ejemplo en el caso del huevo al no conservarlo en frío)


Espero que con estos consejos el viaje de ida y vuelta de estas pequeñas vacaciones de Semana Santa sea agradable y que disfrutéis mucho de estos días libres

martes, 9 de julio de 2013

BUENAS DIGESTIONES

El ritmo de vida que llevamos hoy en día es en gran medida el culpable de los problemas digestivos de buena parte de la población. Nuestro sistema digestivo comienza en la boca, que es la frontera entre el interior y el exterior. En este sistema es donde se rechazan alimentos (diarrea, vómitos) o se aceptan (digestión), y donde se dan problemas o incompatibilidades que generan síntomas como úlceras, flatulencias, gastritis o pinchazos.

Si bien es verdad que todos esos problemas tienen detrás una explicación a nivel físico, los hábitos poco saludables, las prisas y los problemas personales están entre las causas. Por ello, hoy vamos a dar una serie de recomendaciones para evitar digestiones problemáticas:

-          Masticar bien los alimentos: en el caso de algunos alimentos como las patatas, legumbres o cereales, la digestión comienza en la boca, por lo que si los masticamos bien vamos a conseguir aprovechar mejor sus componentes a la vez que los digerimos de manera más sana
-          No beber mucho durante o justo después de las comidas: lo que conseguimos bebiendo mucho es diluir los jugos gástricos, por lo que la digestión se verá dificultada y retrasada
-          Evitar los excesos: las comidas o bebidas muy calientes o muy frías, comer demasiado, el alcohol, café, algunos fármacos, los alimentos fritos, el azúcar, el tabaco o el té son factores que van a dificultar la digestión
-          Comer despacio y relajadamente: hay que dedicar al menos 20 o 30 minutos a la comida. Si por cualquier circunstancia te encuentras acelerado, ansioso o preocupado, tómate un tiempo para relajarte y después come
-          No acostarse al terminar la comida: hay que esperar un tiempo prudencial tras comer (mínimo 2 horas) para poder tumbarse. A la hora de hacerlo, cuanto más vacío esté el estómago, mejor
-          Evitar condimentos que aumenten la acidez o irriten la mucosa gástrica: ejemplos son las especias fuertes, la mostaza o el exceso de sal. Podemos condimentar las comidas con hierbas aromáticas carminativas o digestivas como el hinojo, los granos de anís, la salvia, el cardamomo, el tomillo, o el comino. Otra opción es tomar infusiones relajantes o digestivas tras las comidas como la tila, el regaliz, la manzanilla o la melisa


viernes, 21 de junio de 2013

LAS ENZIMAS DE LOS ALIMENTOS

Las enzimas son proteínas encargadas de ayudar a que determinadas reacciones se puedan producir dentro del organismo. De una manera simple, se pueden clasificar en tres grupos:

-          Metabólicas: se producen en el interior de las células del organismo y, entre sus funciones se encuentra intervenir en procesos de obtención de energía, ayudar a que las toxinas y sustancias de deshecho se eliminen de manera correcta, colaborar para que el sistema inmunológico funcione bien y ayudar en la regeneración celular.
-          Digestivas: se secretan a lo largo del tubo digestivo y ayudan a que el organismo aproveche de manera adecuada y eficaz los alimentos
-          Dietéticas o enzimas de los alimentos: se encuentran en la composición de los alimentos crudos y la mayoría se destruyen durante el procesado por efecto del calor. Su función es favorecer los procesos de digestión y ayudar en el funcionamiento de otras enzimas

Cuando una persona carece de enzimas o su organismo las destruye puede deberse al propio proceso de envejecimiento, a afecciones digestivas o a patologías diversas. La falta de enzimas se asocia a procesos de fermentación y putrefacción de los alimentos parcialmente digeridos, lo que puede provocar aerofagia o flatulencia, astenia o fatiga, dispepsia o digestiones difíciles, problemas de la piel, mayor riesgo de cálculos biliares, infecciones frecuentes, reacciones alérgicas, dolores articulares o musculares… Se recomienda seguir una dieta equilibrada donde los vegetales frescos de consumo en crudo tengan una presencia importante para asegurarnos de que vamos a evitar que se acumulen sustancias tóxicas en nuestro organismo y que vamos a aprovechar al máximo los nutrientes de los alimentos que tomamos.

Y por último, vamos a mencionar aquellos alimentos ricos en enzimas, que son los alimentos fermentados, horchata de chufa, germinados, verduras y hortalizas, melaza y frutas.

Existen además comprimidos de enzimas específicas como la papaína (de la papaya) o la bromelina (de la piña) que van a ayudarnos a mejorar las digestiones de las proteínas, otros preparados enzimáticos que van a ayudar a personas con déficit de enzimas a mejorar la digestión de proteínas, hidratos y grasas.

miércoles, 13 de marzo de 2013

ARDOR DE ESTÓMAGO


El ardor de estómago es un problema que sufren de forma ocasional, al menos una vez al mes, entre el 30 y el 40% de la población; un 20% la sufre una vez a la semana y alrededor del 10%, diariamente.

Este problema, conocido también como acidez de estómago o pirosis, puede aparecer de manera ocasional sin necesidad de estar relacionado con ninguna enfermedad. Pero no hay que olvidar que es el síntoma más común de la enfermedad por reflujo gastroesofágico o ERGE.

En el aparato digestivo, entre el esófago y el estómago hay una válvula llamada esfínter esofágico interior que se encarga de evitar que los ácidos estomacales, necesarios para realizar la digestión, pasen al esófago.
Al tragar la comida, ésta baja por el esófago y el esfínter esofágico interior se relaja para que pueda pasar al estómago donde se llevará a cabo la digestión de los alimentos. La función del esfínter es, por tanto, permitir que la comida descienda hasta el estómago y evitar que cualquier sustancia suba realizando el camino inverso. El problema es que a veces este esfínter es demasiado débil y el contenido del estómago vuelve hacia el esófago. Este contenido presenta un elevado nivel de acidez al que el esófago no está acostumbrado, generándonos una sensación de quemazón que identificamos como ardor de estómago.

Un esfínter esofágico interior débil puede deberse a alguna alteración anatómica como las producidas en una hernia de hiato, por lo que es muy importante acudir al médico para que se pueda descartar cualquier problema que sea la base de la acidez.

Una vez solucionado el problema, podremos volver a disfrutar de la comida.