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jueves, 10 de octubre de 2013

LOS NIÑOS Y LA REGLA DEL 10


Cuando hablamos de niños, la hora de comer puede llegar a ser un verdadero suplicio, más aún si estamos tratando con verduras y frutas. En el caso de la alimentación infantil, el principal problema es el rechazo a la novedad, a los sabores y texturas desconocidas.

En el caso de los niños, una buena estrategia para acercarles a nuevos alimentos es la regla del 10. Mediante estudios científicos se ha determinado que pueden llegar a necesitarse hasta 10 pruebas para que nuestro paladar acepte una nueva textura o un nuevo sabor. Así, lo que debemos hacer es ofrecer al niño una nueva fruta o verdura un mínimo de 10 veces antes de tirar la toalla ya que suelen rechazar aquello que desconocen y sólo aceptan lo que les resulta familiar.

Con esta regla tan simple y un poco de paciencia podremos conseguir aumentar la cantidad de alimentos de la dieta infantil, algo muy importante para conseguir que nuestros niños tengan una dieta sana y equilibrada que les proporcione todos los nutrientes que necesitan en esa época de su vida.

lunes, 23 de septiembre de 2013

ESTUDIANTES Y DIETA SANA

Tras las vacaciones, los estudiantes vuelven a su rutina diaria entre libros y exámenes. En el caso de los niños especialmente, esta vuelta puede resultar más dura, pero podemos suavizarla ayudándonos de la alimentación.

Una dieta equilibrada y sana les va a ayudar a los estudiantes a mejorar el funcionamiento de su cerebro, con  lo que su concentración aumentará y serán capaces de llevar mejor sus estudios. Además, una dieta saludable va a estimular los neurotransmisores cerebrales, ayudando a potenciar el aprendizaje.

Lo primero en lo que debemos fijarnos es en el desayuno de los niños para que lleguen al cole cargados de energía. En este desayuno no pueden faltar un lácteo (leche o yogur), un hidrato (galletas, pan, cereales) y fruta (zumo o fruta fresca).
 
A la hora de la comida, debemos intentar que tomen alimentos bajos en azúcares y grasas, los cuales provocan pesadez de estómago y generan sensación de cansancio y sueño. Aquí podemos combinar pollo, carnes magras, arroces, pastas y vegetales.

En la cena hay que procurar completar la comida, tomando alimentos que no se hayan tomado a mediodía, como pescado.

La hora de la comida y, especialmente de la cena, son buenos momentos para compartir en familia y así enseñar a los más pequeños de la casa hábitos saludables relacionados con la comida.


Algunas opciones que deberíamos evitar en la dieta de los niños son la comida basura y los precocinados, cambiándolos por una dieta equilibrada que les mantenga sanos y con fuerzas y energía para superar los días de escuela de la mejor manera posible y aprendiendo todo lo que puedan.

jueves, 12 de septiembre de 2013

FIESTA DE CUMPLEAÑOS INFANTIL

Todos sabemos lo complicado que puede llegar a ser que un niño siga una alimentación saludable ya que, por norma general, prefieren los dulces, patatas fritas, golosinas y pizzas. Pero debemos tener en cuenta que, la mayoría de las veces, podemos conseguir que nuestros niños se alimenten bien si conseguimos elaborar platos atractivos a la vista.

Cuando estamos hablando de la comida de un niño, éstos suelen preferir platos simples que se elaboren fácilmente y con pocos ingredientes. Si además pueden ayudarnos a prepararlos mientras aprenden y se divierten, mucho mejor. Debido precisamente a la simpleza que requieren sus comidas, es donde hay que intentar ser creativo y original, y una fiesta de cumpleaños es el momento perfecto para ello.

Cada vez más padres optan por organizar la fiesta de cumpleaños de sus hijos en casa en lugar de acudir a parques infantiles o establecimientos de comida rápida con zona infantil. Esta es una buena manera de poder presentar a los niños una merienda nutritiva, rica, saludable y vistosa. Debemos tener en cuenta el presupuesto con el que contamos y el tipo de merienda que queremos ofrecer, pero no hay que olvidarse de crear un ambiente atractivo para los niños, tarea en la que nos va a ayudar la decoración, los platos, manteles, servilletas, posavasos, pajitas de colores…

Una fiesta de cumpleaños tradicional estaba basada en aperitivos “de bolsa” (patatas fritas, ganchitos, gusanitos…), snacks salados (galletitas, frutos secos…), sándwiches tradicionales y refrescos. Pero podemos conseguir unos resultados mucho mejores y más saludables sin mucho esfuerzo, como canapés con colores llamativos y formas sorprendentes (incluso con moldes en forma de animales), macedonias de fruta con frutos secos y yogur o natillas, helados a base de zumos de frutas o batidos de fruta con leche o yogur acompañados de galletas; sin olvidarnos nunca de la tarta, donde podemos elegir una tarta de frutas decorada con nata, crema pastelera o chocolate.

Debemos tener en cuenta que, al estar rodeados de más niños, es el momento perfecto para que prueben sabores nuevos simplemente por imitación o por recomendación de sus amigos.

A continuación os pongo algunas sugerencias para la merienda de una fiesta infantil de cumpleaños:

-          Empanada: se trata de una comida muy versátil ya que existen infinidad de masas (masa de hojaldre, masa de maíz, masa tradicional…) que podemos combinar con muchos rellenos diferentes (jamón york y queso, atún, vegetales, pollo…)

-          Barcos de gelatina: se preparan cortando varias naranjas por la mitad, se exprime su zumo y se retira la pulpa sobrante; preparamos la mezcla de gelatina y la vertemos en las cáscaras limpias; se deja cuajar en la nevera y se separa la gelatina de las cáscaras; ahora podemos clavar un palillo para hacer la vela

-          Sándwiches: no tenemos por qué limitarnos a los típicos bocadillos de crema de cacao, chorizo, mortadela… Podemos utilizar por ejemplo pan inglés en lugar de pan de molde, untarlo con mayonesa o queso y hacer diversas combinaciones: jamón serrano o jamón York con huevo duro; tomate, lechuga, jamón y queso; huevo duro y anchoas; pollo y aceitunas; lechuga, tomate y huevo duro; pollo hervido picado con apio y nueces. Igualmente existen combinaciones dulces como untar el pan con un poco de mantequilla y rellenar con mermelada, crema de cacao o crema de cacahuete

-          Sándwiches con forma de pez: son bocadillos de atún con mayonesa que se cortan simulando un pez al que se pone una uva pasa a modo de ojo.
-          Zumos: puedes hacerlos de limón, manzana, naranja, zanahoria, fresa… ya sea de un solo sabor o diferentes combinaciones para conseguir un colorido atractivo en las bebidas

-          Granizados: puedes congelar zumos de diferentes sabores y colores (piña, melocotón, sandía, limón…) en las bandejas para hacer cubitos de hielo. Mezcla varios cubitos de distintos colores y sabores en un vaso, machaca hasta conseguir un granizado y decora con rodajas de fruta.

-          Helados adornados: utiliza diferentes adornos para los helados como fideos de colores, almendras molidas, yogur, chocolate o salsas


Verás como la fiesta es todo un éxito!

viernes, 12 de julio de 2013

DIFICULTADES MÁS COMUNES CON NIÑOS A LA HORA DE COMER III: NEGATIVISMO


Entendemos por negativismo el rechazo persistente de determinados alimentos o comidas. Este comportamiento suele corresponder con llamadas de atención y reclamo del adulto y coincide con la apetencia hacia los alimentos preferidos y la tendencia de los padres a ceder ante la conducta del niño. Este tipo de niños suelen ser consentidos, dominantes, sobreprotegidos y pueden trasladar estas conductas a otros ámbitos de su vida social.

La permisividad de los padres puede deberse a motivos muy variados (diferencias de opinión entre los cónyuges, celebraciones, presencia de visitas…) va a provocar que el niño siempre vea satisfechos sus deseos. Debemos intentar que, a partir del año de  edad, el niño pruebe la mayor variedad posible de alimentos para que los acepten y los incorporen a su dieta. Podemos permitir el rechazo de algún alimento siempre que no sean muchos y no permitamos que el niño coma “a la carta”.
 
Para hacer frente a una conducta negativa, existen unas pautas que pueden ser útiles:

a)      Dar al niño a probar todo tipo de alimentos desde edades tempranas, intentando que estas pruebas sean distendidas y motivadoras, dejando de lado la presión y aceptando sosegadamente las negativas.
b)      No perder los nervios, gritar, amenazar ni convertir la comida en un “ring” de boxeo en el que hay un ganador (suele ser el niño) y un perdedor (los padres)
c)      Nunca sustituir un alimento rechazado por otro que al niño le guste porque estaremos cayendo en un negativismo progresivo que puede trasladarse a otras áreas de la vida del niño
d)     Negociar desde pequeños la cantidad que debe comer de cada plato y dejar que se sirva la comida el niño a sí mismo. Se favorece así su autonomía, la responsabilidad de su elección y la independencia.
e)      Si rechaza el primer plato porque le gusta más el segundo, debemos condicionar la toma del segundo a la ingestión de una pequeña cantidad del primero

f)       Valorar cualquier avance del niño mediante alabanzas, juegos y, ene general, cualquier recompensa de carácter afectivo-social.

jueves, 13 de junio de 2013

BOLLOS DE CHOCOLATE VS BOCADILLOS

La bollería industrial está formada por harina, grasa y azúcar en su mayor parte; y dependiendo del relleno contiene además cacao o chocolate (más azúcar y grasas). En su composición encontramos fundamentalmente hidratos de carbono (30-55 gramos por cada 100 gramos de producto), siendo un tercio o más del producto azúcares. El contenido en grasa va de 17 a 34 gramos por cada 100 gramos, lo que hace que el valor energético se dispare hasta 400 o 500 Kcal por cada 100 gramos. Un “pastelito” de unos 50 gramos nos aportará unas 200-250 Kcal, en las que la mayoría proceden de azúcares y grasas (los menos saludables consumidos en exceso).

Un bocadillo casero no difiere mucho en las calorías, pero a diferencia está en la calidad de los nutrientes que contiene. Así, un bocadillo de jamón (50 gramos de pan y una loncha de jamón) nos aporta 170 calorías, pero la mayor parte son hidratos de carbono complejos (23.5 gramos, 94 Kcal), teniendo también proteínas (7 gramos, 28 Kcal) y sólo 3 gramos de grasa.


Viendo esta comparativa, ¿verdad que vale la pena prepararle al niño un bocadillo en casa para la merienda? Y en lugar de picar cualquier chuchería, ¿no es mejor para un adulto ir a la cocina para hacerse un bocata en lugar de abrir el envoltorio de un pastelito?

miércoles, 3 de abril de 2013

APRENDIENDO MODALES CON LOS ABUELOS


Debido al ritmo de vida actual, muchas veces la alimentación de los niños está en manos de los abuelos en lugar de en las de los padres. Por ello, suelen ser éstos los que enseñan modales a sus nietos para que sepan comportarse adecuadamente en la mesa .

El aprendizaje de modales de nuestros abuelos muchas veces va acompañado de sus historias sobre cómo era la comida antes, lo bien que sabían los alimentos recién recogidos en las huertas, la fruta recién cogida del árbol y la ausencia de alimentos tratados artificialmente. De este modo, los niños estarán más atentos a todo lo que sus abuelos están dispuestos a transmitirles.

Costumbres como no hablar con la boca llena, no apoyar los codos en la mesa, no recostarse en la silla, no elegir el mejor trozo de la fuente, no comer con la boca abierta, no levantarse de la mesa hasta que todo el mundo terminó de comer, no soltar los cubiertos hasta que se acaba de comer o cuando se va a beber agua, no decir que la comida está mala, no beber con comida en la boca, no esconder la mano debajo de la mesa, no sacar nada de la boca mientras se está comiendo, no jugar con ningún alimento, no taparse la boca con la mano, no estirar el brazo por delante de otra persona sino pedir lo que se necesita, dejar en el propio plato los restos de carne, pescado y frutas… Son algunos de los modales que debemos tener en cuenta en la mesa a la hora de comer y que los abuelos enseñan a los nietos.

Y si bien es verdad que algunas veces a los niños les cuesta poner atención y aprender las cosas, ¿quién mejor que un abuelo con su paciencia y dedicación para enseñar a su nieto?

lunes, 18 de marzo de 2013

BUENOS HÁBITOS DE ALIMENTACIÓN EN FAMILIAS CON NIÑOS


Cuando tratamos de que nuestra familia lleve una dieta sana y equilibrada, debemos tener en cuenta que los horarios y las actitudes de los niños van a repercutir en su apetito y en sus hábitos alimentarios. Algunas pautas generales a seguir son las siguientes:

-          Desayuno: se trata de una de las comidas más importantes del día. Lo ideal es levantarse de la cama con tiempo suficiente para asearnos y arreglarnos antes de desayunar ya que estas actividades van a estimular nuestro apetito. Si desayunamos con prisa, lo que vamos a conseguir es tomar un desayuno pobre; así que lo ideal es tomarse el desayuno con tiempo y evitar distracciones (televisión, periódico…). Las costumbres familiares y culturales van a determinar la cantidad y variedad de los alimentos, pero como norma general debe de ser un desayuno con diversidad de alimentos y variable a lo largo de los días. Debe de aportarnos la energía suficiente para que lleguemos sin problemas a la hora de comer, de manera que si el desayuno es correcto, el niño no va a necesitar ningún complemento hasta la siguiente comida (aunque a veces podemos incluir un pequeño almuerzo a base de fruta, bocadillo, galletas o quesitos).

-          Comida: en nuestro país constituye la principal toma de alimentos del día y se trata de la mejor ocasión para favorecer la enseñanza de los hábitos alimenticios correctos, así como para estrechar las relaciones familiares. Hay que propiciar un clima relajado y tranquilo, evitando interferencias como radio o televisión, para que se convierta en un momento agradable. Hay que evitar una serie de cuestiones en relación con la comida:
o       Preparar los alimentos a última hora
o       Anarquía en los horarios
o       Correcciones, gritos o regalos constantes
o       Interrupciones largas entre plato y plato
o       Incomodidad por falta de espacio suficiente
o       Comer muy rápido
Hay que intentar al mismo tiempo reforzar las conductas adecuadas con comentarios como “da gusto veros comer” o “comes como un niño mayor”.
En cuanto a los alimentos adecuados para la hora de comer debemos tener en cuenta que estén acorde con las necesidades de los comensales, así como que respondan a una dieta equilibrada y variada. Y muy importante, no debemos descuidar nunca a presentación de los platos.

    -          Merienda: se trata de un hábito muy extendido, sobre todo en niños. Los hábitos familiares van a marcar el tipo de alimentos que se ingieren en esta comida. Hay que tener en cuenta la variedad, que sean productos sanos y todo lo naturales posible. No debemos olvidar que la merienda debe ser ligera para evitar que al llegar la hora de la cena no tengamos ganas de comer.

    -          Cena: hay que intentar que sea un momento de reunión familiar evitando distracciones. Debe tratarse de una comida ligera que no nos vaya a ocasionar digestiones pesadas que nos dificulten el sueño. Además debe realizarse a una hora que nos permita que pasen al menos 2 horas antes de acostarnos.

Toma nota y enseña a tus niñ@s buenos hábitos de alimentación que te agradecerán toda su vida.

miércoles, 20 de febrero de 2013

BEBIDAS AZUCARADAS EN NIÑOS Y ADOLESCENTES


Lo cierto es que muchas veces, ya sea por las prisas o porque los padres no controlan lo suficiente la dieta de sus hijos o porque los niños consumen determinados productos sin que sus progenitores lo sepan, la alimentación de esta parte de la población deja bastante que desear.

Todos sabemos que tanto los niños como los adolescentes, si pudieran escoger, se alimentarían exclusivamente  a base de dulces, comida rápida y alimentos con elevadas cantidades de grasa. En la dieta de la población de estas edades se encuentran también muy presentes las bebidas carbonatadas, aquellas a base de chocolate y los zumos de frutas concentrados, con elevadas cantidades de azúcares.

El principal problema es que al tratarse de bebidas, no consideramos el aporte de calorías que suponen, dato que ha ido aumentando año tras año y que constituye un elevado porcentaje de las calorías totales ingeridas por nuestros jóvenes.
 
Existen estudios donde se refleja que las bebidas azucaradas llegan a aportar casi 300Kcal diarias, siendo la mayor parte procedente de zumos de frutas concentrados en el caso de los niños en edad preescolar, y de bebidas carbonatadas en los adolescentes. No debemos de olvidar que estas calorías aportadas por este tipo de bebidas pertenecen a la categoría de “calorías vacías”, que son aquellas que simplemente nos aportan energía, sin ningún nutriente añadido.

Si bien es cierto que existen zumos de frutas que aportan algo más que calorías por ser naturales (tienen menos azúcares, y contienen además un mínimo de fibra), la mayoría de los jóvenes escoge las bebidas carbonatadas (bebidas de cola la mayoría de veces), que van a provocar una ingestión excesiva de azúcares simples a lo largo del día. Estos azúcares simples procedentes de las bebidas carbonatadas y del resto de alimentos dulces consumidos han de ser utilizados realizando actividad física para evitar que se almacenen en forma de grasa dando lugar a la aparición de obesidad.

Utilizar bebidas edulcoradas en lugar de aquellas que contienen azúcar puede ser una buena alternativa para reducir el consumo de azúcares diarios de esta parte de la población.

martes, 15 de enero de 2013

DIFICULTADES MÁS COMUNES CON NIÑOS A LA HORA DE COMER II: COMPORTAMIENTO EN LA MESA

 Las normas relativas a los hábitos de comida son diferentes en cada familia y tratan de enseñarse de padres a hijos. A pesar de esas normas particulares, existen unas normas básicas reconocidas socialmente que nuestros niños deben aprender.

-          HIGIENE: antes de comer es importante enseñarles que deben lavar las manos y, una vez terminada la comida, hay que cepillarse bien los dientes. Además hay que enseñarles a utilizar la servilleta durante las comidas cada vez que tengan la boca o las manos sucias. Otro punto importante es que aprendan a no tirar comida fuera de su plato y, si hay algo que hay que tirar, lo dejen a un lado hasta el final de la comida. Estos hábitos de higiene hay que empezar a enseñarlo desde una edad temprana ya que fomentan la autonomía y salud del niño.
-          POSTURAS: es importante que el niño aprenda a que la postura adecuada a la hora de comer es sentado, y que debe permanecer así hasta que se acabe de comer. La espalda debe estar erguida, no se deben apoyar los codos en la mesa y hay que evitar estirar las extremidades excesivamente para que no molesten a los demás comensales.

-          TIEMPO: los niños de corta edad no son conscientes del sentido del tiempo, comen cuando tienen hambre y a veces a escondidas de sus padres. Lo ideal es marcar unos horarios fijos de comidas (siempre contemplando una cierta flexibilidad) y tratar de que toda la familia los cumpla para que el momento de comer sea relajado y tranquilo.

-          USO DE UTENSILIOS: el uso de utensilios en la mesa responde a una norma social e implica el aprendizaje de una serie de habilidades, estrategias y conductas que van a ayudar a que aumente la autonomía del niño. Al utilizar la cuchara, tenedor y cuchillo van a desarrollar su coordinación y control motriz. Cuando nos demos cuenta de que pueden empezar a usar la cuchara, hay que favorecer este uso, siendo siempre conscientes de que al principio se van a ensuciar debido a la falta de práctica, pero no por ello debemos dejarlo. El cuchillo será el último utensilio en añadirse, ya que se trata del que presenta mayores dificultades en su manejo (a los 3 años ya puede generalizarse el uso de cuchara y tenedor, pero no será hasta los 6 o 7 años cuando los niños pueda usar el cuchillo sin necesidad de ayuda). Para la bebida, se comenzará con tazas de dos asas, de un asa y, por último, un vaso. A partir de los dos años, cuando se van introduciendo todas estas novedades, hay que ir eliminando al mismo tiempo otras costumbres como biberón, papillas y purés, que son propias de edades inferiores. Nunca debemos olvidar que hay ciertos alimentos como espárragos, mariscos, frutos secos… que se comen sin necesidad de utensilios.

Si a los padres les surge alguna duda ante conductas inadecuadas del niño o presentan un desconocimiento de qué se considera normal, pueden acudir a un especialista (educadores, pediatras, orientadores…) o tomar como referencia otros niños de la misma edad.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

NIÑOS Y ALIMENTOS “AMIGOS”



La alimentación de los niños es un tema muy importante que preocupa a los padres y a la sociedad en general. Muchas veces se hace difícil conseguir que un niño lleve una dieta sana y equilibrada acorde con su edad porque existen alimentos que no les gustan, otros que no les apetecen… Aprovechando esto, han salido al mercado diversos productos que, en un principio se nos presentan como ideales para niños. Pero… ¿esto es verdad? Vamos a hablar de algunos de estos alimentos a continuación.

-          Zumos de frutas: muchos son anunciados como naturales, por lo que nos lo venden como una manera de consumir fruta, pero no es lo mismo… Muchos zumos comerciales pecan de un exceso de colorantes, aditivos y edulcorantes; además de contener todo el azúcar presente en la fruta y carecer de la fibra que ésta sí tiene.

-          Zumos con leche: se venden como un producto en el que podemos obtener al mismo tiempo los beneficios de la leche y de la fruta. El problema es que no son muy diferentes de los zumos de frutas comerciales normales y la cantidad de leche que contienen es muy escasa.

    -          Formas de jamón y queso, de pollo, y palitos de pescado: se presentan como una alternativa fácil, rápida y divertida para que los niños coman pescado y otros nutrientes. El problema está en la gran cantidad de grasas saturadas que pueden contener este tipo de productos, además de que nunca podremos estar seguros de qué es realmente lo que contienen. Suelen contener además varios aditivos y tener exceso de sodio.


-          Barritas de cereales a base de leche: se anuncian como una manera de que los niños obtengan calcio, pero además de este mineral contienen gran cantidad de azúcares y grasas, no tan beneficiosos…

-          Cereales de desayuno: muchos tienen colores llamativos y sabores atrayentes, pero además de proporcionar energía al niño, le aportarán una cantidad elevada de azúcares simples e incluso grasas.

Muchos adultos se dejan convencer con la publicidad de los productos y acaban por comprar estos alimentos porque a sus hijos les llaman la atención. Pero no debemos olvidar que en la dieta, y sobre todo en la de un niño, hay que valorar la calidad de lo que se consume dejando de lado muchas veces lo que pueda decirnos la publicidad o la rapidez y comodidad que podamos obtener de un producto determinado.

viernes, 30 de noviembre de 2012

DIFICULTADES MÁS COMUNES CON NIÑOS A LA HORA DE COMER I: INAPETENCIA Y RECHAZO


En la etapa infantil muchos niños presentan una serie de problemas o dificultades a la hora de comer. En los primeros meses de edad puede aparecer un rechazo al biberón o al pecho y una incapacidad de mamar; más adelante aparecen manías a la hora de comer o no tomar una cantidad suficiente de alimentos.

La inapetencia se da cuando existe un escaso o nulo apetito de forma continua a la hora de comer y suele afectar a niños en la etapa infantil. En la mayor parte de los casos no existe una causa a nivel orgánico que explique la falta de interés por la comida y suelen ser niños que se desarrollan de modo correcto dentro de los parámetros establecidos.

Este problema de inapetencia puede ser continuo o temporal por causa de diversos factores:
-          Proceso de aprendizaje inadecuado:
o       Sobrevaloración de la comida por parte del adulto, que relaciona la cantidad con la salud de sus hijos. Esto provoca una atención e insistencia excesivas para que el niño coma
o       Abuso de alimentos dulces, refrescos, golosinas…
o       Ansiedad por parte de los progenitores frente a uno o varios episodios de inapetencia, provocando angustia y rechazo de la comida
o       Anarquía en los horarios o comer entre horas

-          Acontecimientos familiares o sociales: comenzar en la guardería o colegio, el nacimiento o llegada de un nuevo hermano, fallecimiento o pérdida de un familiar…
-          Causa física: enfermedad, accidente, época de salida de los dientes…

Si la falta de apetito coincide con alguno de estos acontecimientos, debe entenderse como un intento por parte del niño de llamar la atención o como un síntoma de un estado de ánimo bajo que, en algunos casos, puede requerir la ayuda de un profesional.

Ante una inapetencia continua debemos acudir al pediatra para que realice una valoración que indique el estado de salud del niño y nos ayude a saber si necesita un aporte de vitaminas o un tratamiento de estimulación del apetito. Si el resultado de la valoración médica indica que el niño se encuentra en perfecto estado, los padres tendrán que asumir que su hijo come lo que necesita.

Si se da un proceso de aprendizaje inadecuado, hay que tener siempre muy presente que los niños aprenden por imitación y sus hábitos van a ser un reflejo de los de sus padres. Unas pautas básicas que debemos establecer son las siguientes:
-          Permanencia en la mesa durante el tiempo de las comidas: establecer un tiempo máximo y mínimo de estancia a la mesa sin levantarse
-          Comer el menú según el orden de presentación
-          Evitar que los niños coman entre horas y abusen de chucherías y dulces
-          Hacer del acto de comer una acción relajada y tranquila. Tratar de que sea un momento de encuentro y convivencia, evitando que cada uno coma a una hora diferente, para que sea más fácil el aprendizaje por imitación
-          Hacer posible que los niños prueben alimentos nuevos en pequeñas dosis y respetar las negativas, tratando de no caer en la aceptación de caprichos
-          No compaginar otras actividades con la comida (televisión, periódico, juegos…)
-          Negociar antes de comer una cantidad mínima de cada alimento (sobre todo aquellos que rechaza el niño)e ir ampliándola poco a poco
-          Enseñar unas maneras adecuadas de comer de forma progresiva (usar la servilleta y los cubiertos, sentarse adecuadamente a la mesa…)

Las pautas anteriores pueden ser el guión para establecer una conducta adecuada basada en unos hábitos adecuados y duraderos. Si el niño cumple con estas pautas, se le puede premiar con elogios y atenciones; pero en caso de que adopte una conducta inadecuada, hay que evitar gritar, enfadar, manifestar ansiedad o castigarle, simplemente se le retirará el plato una vez terminado el tiempo de permanencia a la mesa y se esperará a la siguiente comida, en la que habrá que seguir las mismas normas.

A medida que el niño va creciendo hay que adecuar las pautas a su edad y dejarle realizar en cada momento todo lo que pueda hacer por sí solo, aunque implique que tarde más tiempo y precise mayor esfuerzo.