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martes, 26 de febrero de 2013

LA CENA COMO COMIDA PRINCIPAL



No es cierto que sea mejor tomar sólo un sándwich o una ensalada a la hora del almuerzo y convertir la cena en la comida principal del día. Se debe comer en la primera parte del día (mañana y primeras horas de la tarde) las dos terceras partes de la alimentación diaria.

Cuando el desayuno y el almuerzo son muy ligeros, se suele llegar a la hora de la cena con mucha hambre. En estos casos, se produce un mecanismo en el sistema nervioso central por el que el hipotálamo interpreta esas horas de ayuno o de baja ingesta como una carencia, disminuyendo así el gasto energético y aumentando la sensación de hambre.

Muchos cambios neuroendocrinos están en función de los ritmos circadianos que controlan el sueño y la vigilia. Al levantarnos, se activa el metabolismo y es necesario aportar energía al cuerpo mediante un desayuno equilibrado y un almuerzo moderado a mediodía. Mientras que tras la cena, nuestro cuerpo va a gastar menos energía, por lo que ésta debe ser más ligera.

Y es que ya lo decían nuestras abuelas: “Desayuna como un rey, come como un príncipe y cena como un mendigo”. Eso sí, no es cuestión de descuidar la cena ya que, como una de las comidas principales del día, tiene mucha importancia y debe hacerse bien. Así que no te conformes con tomar sólo un yogur o una fruta, trata de cenar bien tomando platos ligeros pero nutritivos que te aporten todas las vitaminas y demás nutrientes que tu cuerpo necesita. No debemos excedernos, pero tampoco quedarnos cortos...

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