Muchas
veces, cuando nos comemos un caramelo o un pastel, es inevitable sentir el
deseo de repetir y repetir y repetir… Incluso podemos experimentar ansiedad
ante esta situación. Pero por suerte, existen unos trucos para minimizar estos
efectos:
-
No dejes dulces a la vista: si sabes que no vas a poder aguantar las
ganas de comer dulces cuando los veas, la solución es no tenerlos en casa para
evitar tentaciones. Ya se dice que ojos que no ven…
-
Evita comer acostado o de pie: en esas posturas el cuerpo no es capaz
de controlar las cantidades de comida que ingerimos, por lo que seguiremos
comiendo dulces y más dulces uno detrás de otro. Lo mejor es comer sentado para
llevar la cuenta de lo que comemos.
-
Ante un ataque de ansiedad, come yogur, un plátano o bebe un vaso de
leche: estos alimentos ayudan a que aumente la concentración de serotonina en
sangre debido a que contienen triptófano (aminoácido que favorece este
aumento). La serotonina es una hormona que calma el apetito y ayuda a combatir
la ansiedad, por lo que controlaremos las ganas de comer dulces.
-
Come dulces disfrutándolos: cuando te dés el lujo de comer un dulce,
no lo hagas de forma golosa, sino despacio y disfrutando de cada bocado para
notar más las sensaciones que el dulce te provoca.
-
No te saltes comidas: cuando nos saltamos alguna comida, tenemos más
ganas de andar picoteando y la mayoría de veces se nos van las manos a los
dulces. Si no te saltas comidas y mantienes un nivel de saciedad correcto,
evitarás la ingesta de dulces.

De
todos modos, tampoco te obsesiones, que comer un dulce de vez en cuando no
implica ningún tipo de problema y nos merecemos darnos un capricho!
No hay comentarios:
Publicar un comentario