Muchas
veces hemos oído que la cerveza es la culpable de los kilos de más que acumulan
algunas personas, pero lo cierto es que parece que esta culpa no está del todo
clara.
En otro
estudio parece haberse descubierto que el lúpulo contenido en la cerveza puede
ayudar a prevenir ciertas enfermedades relacionadas con el envejecimiento
debido al papel antioxidante de este componente que hace que disminuyan los
niveles de colesterol total y triglicéridos, y mejora los parámetros de riesgo
cardiovascular.
Además
de tener un aporte calórico inferior a refrescos y zumos, la cerveza posee
altas cantidades de vitaminas del grupo B, que nuestro cuerpo utiliza para
mantener en buen estado los tejidos y ayudar a su desarrollo; así como ácido
fólico en cantidades significativas.
Entre
sus beneficios, de los que hablaremos más en profundidad en otra ocasión, se
encuentra un efecto diurético, mejora de la circulación sanguínea y ayuda a un
funcionamiento correcto del aparato digestivo, además de ser un antioxidante.
Por
todo lo anterior podemos deducir que consumir cerveza en exceso puede traer
problemas de salud, pero consumida de forma moderada es muy beneficiosa para
nuestro organismo, siendo incluso recomendable por encima de los refrescos
carbonatados.
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