Hace
años que las marcas blancas están en el mercado, pero tal vez sea ahora con la
crisis cuando los consumidores echan más mano de ellas en sus compras. Y
precisamente ahora es cuando parece haber más rumores sobre su calidad y
procedencia. Pero, ¿serán reales o no?
Hay que
reconocer que una marca blanca, aunque se elabore en la misma empresa, no es la
misma que la marca comercial; pero eso no significa que vaya a ser perjudicial
o de mala calidad.
Parece
ser que el origen de las marcas blancas está en tratar de fidelizar clientes de
modo que relacionasen los productos básicos con el supermercado donde los
compraban. Hay marcas comerciales que incluso basan su publicidad en la
“ventaja” de no fabricar para otras marcas, de modo que se desmarcan claramente
de las marcas blancas tratando de dar un mayor prestigio a sus propios
productos. Además, hay empresas que basan su publicidad en la exclusividad de
su producto, por lo que muchas veces pueden resultar perjudiciales los rumores
de que fabrican para determinada marca blanca, ya que perderían esa
exclusividad por la que pagamos más.
Lo que
está claro es que las marcas blancas cumplen los estándares de calidad básicos,
por lo que podemos comprarlas sin problemas. Ahora bien, a lo mejor no llegan a
la calidad del producto de marca, pero es que tampoco pagamos lo mismo…
Si
tienes curiosidad por saber quién fabrica los productos de marcas blancas, la
AESAN (Asociación Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición) te da la
oportunidad de averiguarlo a través de su página web a partir del número del
registro general sanitario de alimentos (RGSA) del producto.
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